Los Movimientos Feministas
Se considera que los movimientos feministas tienen su origen en la Declaración de los derechos universales de igualdad y de libertad promovidos en la Revolución Francesa y en la Ilustración, donde las mujeres tomaron conciencia de su situación y comenzaron a reivindicar la igualdad en todos los terrenos, tanto en derechos como en oportunidades y no solo para varones.
Recientemente, muchas voces sabias nos dicen que el feminismo ya no es necesario porque las mujeres ya han resuelto sus problemas. Es evidente que se pueden dar respuestas diferentes, todas con argumentos convincentes.




En los setenta se afirmaba que el movimiento feminista era un fenómeno nuevo, desde sus propias filas surgió la tesis contraria. Apoyado por el trabajo de las historiadoras, las feministas y con ellas los interesados en los movimientos sociales redescubrieron el sufragismo. El olvido del movimiento sufragistas que contrastaba con la memoria sobre el movimiento obrero del siglo XIX formaba parte de la "invisibilidad" de las mujeres. Un movimiento que había sido importante, potente y que ningún análisis político histórico riguroso podía ignorar, había caído, sin embargo, en el más completo olvido.
El descubrimiento del sufragismo permitió ver que las mujeres no convertirían por primera vez en un movimiento social en los setenta y que por tanto no eran un "nuevo" movimiento. Las mujeres, al calor de la Revolución francesa se habían cuestionado su situación social y el rol que les había asignado. Se comprometieron con la revolución porque pensaron que sus demandas serían atendidas. Mientras los revolucionarios debatían sobre los derechos del hombre, plantearon los derechos de las mujeres indicando que como grupo social tenían una especificidad que debía ser tomada en cuenta. No sólo sus demandas finalmente no se incorporaron a la agenda política, sino que se las persiguió, se las encarceló y, en muchos casos se las guillotinó por defender estas ideas.
LOS FEMINISMOS DEL SIGLO XXI
A mediados de la década de los 80 con el reconocimiento de las multiplicidades y de la heterogeneidad del movimiento se produce una crisis y grandes discusiones en su seno. Algunas hablan de una tercera ola. La falta de paradigmas alternativos en la sociedad global después de la caída del muro de Berlín, también afectó al feminismo, observándose una significativa desmovilización de las mujeres, en especial en el hemisferio norte.
Según algunas autoras/es la producción teórica más importante ha tenido lugar en las dos últimas décadas, sin estar acompañada por un movimiento social pujante como había sucedido durante el principio de la Segunda Ola. El feminismo consiguió colocar la cuestión de la emancipación de las mujeres en la agenda pública desde mediados de los setenta, para comenzar a desarticularse y perder fuerza como movimiento social años después. Se produce una importante institucionalización del movimiento con la proliferación de ONGs, la participación de feministas en los gobiernos y organismos internacionales, y la creación de ámbitos específicos en el Estado. Desde su espacio en las universidades el feminismo aumentó la investigación y la construcción de tesis, profundizando y complejizando sus reflexiones con mayor rigor académico. Se abrió notablemente el abanico de escuelas y propuestas, incluidas las referentes a la discusión estratégica sobre los procesos de emancipación.
Las razones de la diversificación teórica en cuanto al diagnóstico y la explicación son complejas. También ha sucedido con otras teorías del conflicto que, precisamente en los períodos de ausencia de movilización social, la reflexión se extiende por aspectos teóricos no resueltos y antes simplificados. Es indudable que la teoría feminista ha absorbido elementos de nuevas propuestas dentro de la teoría social general postestructuralistas, postmodernas, etc., precisamente en un momento en que ésta se fragmentaba por una crisis notable de paradigmas (Gomáriz, 1991).
Los debates que se fueron suscitando a lo largo de las décadas dan cuenta de las preocupaciones y núcleos temáticos que se fueron desarrollando, así como los mitos que el/los feminismos fueron produciendo. En los ochenta uno de los mitos más cuestionados –que constituye también una crítica a cierto feminismo de la diferencia es el de la naturaleza única y ontológicamente buena” de la mujer, prevaleciente en las décadas de los sesenta y setenta. La producción de los ochenta, contrariando esta visión de observar lo común, subrayó la diversidad entre las mujeres, expresada según la clase, raza, etnia, cultura, preferencia sexual, etc. Esto sin dudas está fuertemente influenciado por el auge del pensamiento postmodernista y postestructuralista, pero también se basó en la propia evolución y experiencia del movimiento.
Respecto al poder, se critica la visión unilineal que lo considera como prerrogativa masculina. Señala el carácter relacional entre los géneros y denuncia las estructuras de poder que se dan entre las mujeres. Los aportes del psicoanálisis permitieron visualizar la manipulación emocional que suelen ejercer las madres. Se rompe con la idea prevaleciente de la mujer víctima. La polémica con el feminismo de la diferencia permitió que emergieran estos mitos, así como también -en el plano de la ciudadanía-, el de una supuesta identidad política “mejor”, menos contaminada de las mujeres. Respecto al medio ambiente, se polemiza con el ecofeminismo, que defiende la relación mujer/naturaleza y sostiene que las mujeres –por el hecho de serlo - tendrían una buena relación con el entorno, por lo que se desprendería una mayor responsabilidad para cuidar y salvar al planeta.
Este balance crítico, unido a la crisis de los movimientos sociales y populares, atraviesan de modo peculiar a los feminismos latinoamericanos. Según Gina Vargas (1998), el movimiento de la década del noventa, en el marco de los procesos de transición democrática que se vivió en las mayoría de los países, se enfrenta a nuevos escenarios y atraviesa una serie de tensiones y nudos críticos caracterizados por su ambivalencia. Las nuevas lógicas que intenta tener frente a las transformaciones paradigmáticas no se terminan de adecuar a estas nuevas dinámicas ni pueden reconocer siempre los signos que da la realidad. Dilema que no es exclusivo del feminismo sino de casi todos los movimientos sociales. Es importante destacar que en general éstos surgieron y se desarrollaron en el marco de la lucha contra gobiernos autoritarios, o en los inicios de procesos democráticos postdictatoriales, con el énfasis y las certezas de los setenta. La incertidumbre posterior repercutió en un movimiento menos movilizado pero más reflexivo, y a la búsqueda de lógicas dialogantes. En este contexto, uno de los cambios significativos lo constituye el pasar (en general) de una actitud antiestatista a una postura crítica pero negociadora cpm el Estado y los espacios internacionales. (Vargas, 1998).
OLAS DEL FEMINISMO
- LA PRIMERA OLA: Siglos XVIII-XIX
“Sin derechos civiles para las mujeres no hay revolución”
Piden la abolición de los privilegios masculinos, como se exigía la de los aristócratas. Piden derechos matrimoniales y a los hijos, al trabajo, a la capacitación profesional, a la educación y al voto. Redactan cuadernos de quejas. Se organizan en clubs. Propugnan la razón y la soberanía, también para las mujeres. Efectúan la crítica de la condición femenina y de las relaciones de poder entre los sexos, como si procedieran de la naturaleza. Se enfrentan a los amos del saber, de la riqueza y del poder.
- LA SEGUNDA OLA. 2ª mitad del S. XIX - Primer tercio del s. XX
“Sin derechos políticos para las mujeres no hay paz ni democracia”
Piden el sufragio universal, la educación superior, el acceso a las profesiones y a cargos de todo tipo, las condiciones laborales y los derechos y deberes matrimoniales equiparables a los de los varones. Trabajan y median por la paz. Vindican la condición de libres e iguales, también para ellas. Escriben, publican, viajan, intercambian ideas y experiencias, escandalizan, se arriesgan, se asocian, se oponen a las autoridades, desafían al poder, consiguen adhesiones, efectúan alianzas interclasistas, interracistas e internacionales, se oponen al matrimonio “obligado”, investigan y practican el control de la natalidad, exigen igual salario, se declaran librepensadoras, se enfrentan a sus correligionarios de izquierdas exigiéndo coherencia con las ideas de justicia e igualdad a sus compañeros y camaradas, exigen, incluso de la Iglesia, mayor apertura de miras y consideración de iguales. Cambian su vestimenta: se cortan las faldas y el cabello. Se quitan el corsé. Salen, practican deportes, conducen coches y aviones, frecuentan locales de esparcimiento, diversión y relación social.
-LA TERCERA OLA: Segunda mitad del s. XX y comienzos del XXI
“Sin derechos sociales para las mujeres no hay derechos humanos ni justicia”
Afianzan el pensamiento feminista: análisis y descripción del patriarcado y de las desigualdades y discriminaciones de sexo-género. Se acuñan términos, se describen las injusticias como impuestas por las culturas y no por la naturaleza: Sistema de sexogénero. El problema sin nombre: el patriarcado.
Gran incorporación a la educación secundaria y superior y a oficios, empleos y profesiones. Uso masivo de pantalones. Aparecen como candidatas elegibles y electoras. Influyen y presionan en las instituciones internacionales, nacionales y locales. Publican, crean, usan anticonceptivos, reclaman derechos en el matrimonio y consiguen el divorcio, proclaman y practican el amor libre, regulan y controlan su fecundidad, se organizan social y profesionalmente como feministas y como lobbies. Se cambian códigos y legislaciones. Se reivindica fuertemente la despenalización del aborto. Se legislan y practican Políticas de Igualdad de género. Se extiende la Coeducación y la escuela mixta se generaliza.
Surgen corrientes y afiliaciones diversas, a veces opuestas o disyuntivas : doble militancia o no; feminismo socialista, radical o liberal; feminismo de la Igualdad o de la diferencia, ciber y ecofeminismo. Se enriquecen las propuestas y crecen las feministas influyentes: representantes sociales, académicas, líderesas sindicales, políticas.
Se abren caminos feministas nuevos y otras versiones, actividades y propuestas, ¿Hacia la cuarta ola?: transfeminismo, teoría queer, movimiento femen, activistas en las redes y en países sin tradición feminista, escraches.
EN LA ACTUALIDAD
En América Latina, más allá de las múltiples diferencias y matices entre las corrientes internas (en las cuáles están presentes los debates expuestos) puede esquematizarse un feminismo más institucionalizado –en donde las mujeres se agrupan dentro de ONGs y en los partidos políticos–, y un feminismo más autónomo y radicalizado. El primero es heredero del feminismo de la igualdad de la década anterior y cree necesario la negociación política. El segundo sostiene las banderas del feminismo radical y cuestionan severamente la institucionalización del movimiento. Por otro lado, existen también amplios grupos y/o movimientos de feministas denominadas populares, que tienen como prioridad la militancia, recogiendo demandas e intentando nuevos liderazgos.
Janneth Cervantes, Comunicadora Social y miembro de Vivas Nos Queremos cuenta que esta plataforma es un emblema, una lucha colectiva. Cuando se lo crea no se habla de femicidio ya que es una acto de “asesinar a una mujer por el hecho de ser mujer” más bien se amplía el concepto a feminicidio “un asesinato de una mujer es una responsabilidad conjunta del estado y la sociedad, siempre hay alguien que sabe y puede prevenir, la no prevención genera una serie de condiciones para que sean cómplices a través del silencio y la impunidad”. El trabajo que realiza esta organización es un acompañamiento a casos sobre temas de violencia, exigencia de justicia por medio de movilizaciones, acompañamiento a audiencias ocupando el espacio público, su principal reto es tener una labor a largo plazo donde se junten variedad de personas no necesariamente feministas para hacer un cortejo e ir cuestionado al sistema, sostenerse en el tiempo y generando nuevas condiciones de vida para el género femenino “ en este país cada dos días se asesina a una mujer eso quiere decir que todavía seguimos siendo los seres más vulnerables”.
Ana María Acosta, Coordinadora de la Fundación el Churo y Editora de Wambra Medio Digital Comunitario manifiesta que los medios de comunicación en los últimos años han dado un cambio al manejo de información sobre la violencia de género ya que usan los términos pertinentes al momento de informar por ejemplo: femicidio y feminicidio aunque en ciertas ocasiones esto pasa desapercibido, ya que lo único que buscan es vender más o llamar la atención y caen en error al usar palabras como; crimen pasional intentando justificar la violencia, los asesinatos. Por estas razones ella apuesta a desarrollar un periodismo con enfoque de género “ampliando la mirada con la que lees la realidad” tomando en cuenta la no revictimización de las mujeres ni su exposición ya que la mejor manera de contar una historia es sensibilizando a la sociedad de diferentes formas no únicamente mostrando a la víctima contando su dura experiencia si no dando a conocer una denuncia o una respuesta del estado.
Luisana Investigadora de Wambra Medio Digital Comunitario considera que gracias al trabajo y la lucha de las Organizaciones de la Sociedad Civil, Organizaciones de Mujeres y Los Colectivos lograron visibilizar el femicidio como un fenómeno ahora está tipificado, ya que ponen sobre la palestra pública, lo investigan y lo muestran como es, un problema que aqueja a la sociedad. Esto a permitiendo que las autoridades tomen medidas que den solución a los casos de violencia.
“Las mujeres tenemos aún mucho que pensar y dar que pensar para salir del lugar del no-reconocimiento, de la no-reciprocidad, por tanto, de la violencia”. (Celia Amorós. España. Siglo XX-XXI)
FUENTES:
http://www.mujeresenred.net/spip.php?article135
https://ieg.ua.es/es/documentos/boletines-2015/boletin-7/las-olas-del-feminismo.pdf
ALVAREZ GONZÁLEZ, Mェ Isabel. “Los orígenes y la celebración del día Internacional de la Mujer: 1910-1945”.Univ. Oviedo. KRK ed. 1999.
Entrevistas:
Mayra Tirira, abogada en Surkuna Ecuador
Janneth Cervantes, comunicadora en Vivas Nos Queremos
Gabriela Toro Aguilar, periodista freelance
Ana Acosta, Wambra Radio
Luisana Aguilar, Wambra Radio



